Esta es la frase con la que ahora mismo se
sienten identificados algunos de los alumnos del tercer curso de Grado en
Educación Infantil/Primaria de Castilla
y León y más concretamente de la Uva en Soria, ya que es lo que más cercano me
toca. Dicho esto explico la situación y el porqué de estas líneas.
Soy diplomado en magisterio por lenguas
extranjeras, francés, y hace tres años
salí de la enseñanza universitaria (aunque ahora estoy de nuevo en ella, en
otra institución), más en concreto, desarrollé mi formación universitaria en el
centro de Soria que tiene la Universidad de Valladolid.
En este centro encuentras unas personas
magníficas, que te lo facilitan todo lo posible, pero por otra parte, te
encuentras, además de los típicos problemas que subyacen a todas las
universidades españolas, otros de carácter intrínseco a este campus, que por
otro lado ahora no cabe citarlos.
Actualmente, el gobierno de la Junta de
Castilla y León, más en concreto a principios de enero, ha decidido sacar una
orden (ORDEN EDU/9/2012 , del 13 de Enero) por la cual, todos los maestros,
funcionarios de carrera, que estén dispuestos a tener en este presente curso
escolar a un alumno de magisterio en prácticas, tienen que realizar un curso de
habilitación para el mismo de 20 horas, claro está fuera de su jornada laboral,
restando a su familia el tiempo que este curso dura, además de añadiendo, a la
ya completa jornada laboral de un docente, otras 20 horas en un período corto
de tiempo, es decir unas dos semanas.
Todos estos hechos vienen desarrollándose
desde hace ya algunas semanas, y mi últimas noticias es que el director de
magisterio ha llamado esta misma tarde, nos situamos en el día 22 de marzo, a los alumnos, para que se
reúnan con él para buscar una solución a la crisis.
Sea como fuere, ahora mismo se encuentran
varios jóvenes universitarios acampados en el hall de la Uva en Soria,
intercambiando unas pulseras realizadas por ellos mismos con lana a cambio de un donativo libremente dado por
aquel que quiera, para poder financiarse el medio de transporte que tendrán que
coger desde la semana que viene, si no me equivoco, durante un par de meses
para acudir a sus destinos de prácticas, que incluso se ha llegado a hablar de
que estuvieran dos alumnos de magisterio por aula.
Imaginad
25 niñ@s más un maestr@ y dos alumn@ de prácticas. Creo que es una locura,
corregidme di creéis que me equivoco.
A tal
ha llegado el asunto que incluso entre los propios alumnos de magisterio han
realizado una cuenta en Tuenti y un hashtag en Twitter denominado
#primaverasoriana, el cual invito que lo miréis, os lo contarán los que
sufren esta situación de primerísima mano.
Se me ocurren muchas cosas, pero la palabra
acorde a este asunto es que esto es LAMENTABLE.
No llego a comprender cómo desde determinadas instancias, se pueden poner
tantísimas trabas a gente que no quiere sino cumplir su sueño, ser maestro, que
ya que está difícil una vez contamos con la formación, ahora las dificultades
las ponen desde las propias instancias educativas, por lo que cierro este
artículo crítico/informativo diciendo DONDE
DIJE SORIA, DIGO LANGA.